Construye el concepto desde las personas, no desde el género
Empezar por el género o el escenario suele dar una historia ya vista. Decide primero qué le falta al protagonista, el suceso que lo marcó, aquello a lo que no renuncia y lo que oculta. Luego coloca un contrapunto que responde a la misma pregunta de otra forma. La pregunta que la historia plantea al lector nace de ese contraste.
Elige el escenario al final. Escoge el lugar donde esa vida se muestra con más dolor y el escenario será parte de la historia, no decoración. Escribe el título y la sinopsis solo después.